¿De dónde salió un país que tiene ocho veces la superficie de Francia, pero la mitad de su población? ¿Cómo se hace?
Un lugar donde la mayoría de sus presidentes fueron impuestos por dictaduras, o por fraudes ¿Cómo fué? ¿Cómo és?
Un país que ya con 200 años de vida participó de cuatro guerras. Dos contra sus vecinos y dos contra potencias del primer mundo.
Donde sus máximos heroes suelen morir pobres o en el éxilio y sus dictadores ganan nombres en importantes calles de su capital.
¿Dónde se llega a un país cuando cada pibe que nace, le debe 4000 dolares a gente que no conoce?
Hay una historia, o mas bien, varias.
Voces y silencios.
Hay preguntas que salen a cada paso
Y relatos que se escriben en los reclives de los dias. Que escapa espantado de los manuales.
Argentina es un drama, es verdad, pero tambien una aventura.
Heroes increibles, villanos desmedidos y tipos que mas cerca de unos o de otros, hicieron lo que pudieron en un territorio asignado por el saqueo, la resistencia y la literatura.
De todas esas cosas, habla esta entrada...
Simplemente es un espacio donde puedo escribir mis pensamientos de todo sobre todo.
lunes, 21 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
Melancólico
El melancólico tiene el temperamento más rico de todos. Es un tipo analítico, talentoso, perfeccionista, abnegado, con una naturaleza emocional muy sensible. Nadie disfruta más del arte que el melancólico. Por naturaleza tiende a ser introvertido, pero como predominan sus sentimientos, lo caracterizan una serie de disposiciones de ánimo. A veces lo elevan a las alturas del éxtasis que lo llevan a obrar en forma más extrovertida. Sin embargo, en otros momentos está triste y deprimido, y en esos momentos se vuelve escurridizo y puede incluso, volverse antagónico. El melancólico es un amigo muy fiel, pero a diferencia del sanguíneo no hace amistad con facilidad. Pocas veces se esfuerza por conocer a la gente; mas bien se limita a esperar que acudan a él. Quizás sea el de temperamento más confiable, por cuanto sus tendencias perfeccionistas no le permiten hacerse a un lado o abandonar a otros cuando cuentan con él. Su reticencia natural a tomar la delantera no es indicación de que no le guste la gente. Como a todos, no sólo le gusta la gente sino que tiene un gran deseo de ser aceptado por ellos. Las experiencias desalentadoras lo llevan a rehusar a la gente por lo que parecen; por ello tiende a sospechar cuando lo buscan o le hacen atenciones. Su excepcional capacidad analítica lo impulsa a diagnosticar acertadamente los obstáculos y los peligros de cualquier proyecto en el que participa. Esto contrasta marcadamente con el colérico, que pocas veces ve los problemas o dificultades, pero que confía en que va a poder resolver cualquier crisis que se le presente. Estas características a menudo hacen que el melancólico no quiera iniciar algún nuevo proyecto o que se vea en conflicto con los que quieran iniciarlo. Cuando una persona ve los obstáculos en lugar de los recursos o metas, es fácil que se descorazone antes de empezar. Dicho de otra manera el melancólico es un pesimista nato. El melancólico suele descubrir su mayor sentido de la vida entregándose al sacrificio personal. Con frecuencia elige una vocación difícil, que requiera mucho sacrificio personal. Pero una vez que ha elegido, tiende a ser sumamente metódico y persistente en el cumplimiento de la misma, y es mas que probable que realice grandes cosas si su tendencia natural a quejarse del sacrificio que significa no lo deprime hasta el punto de hacerlo abandonar totalmente. Toda vocación que requiera perfección, abnegación y creatividad es adecuada para el melancólico. La mayoría de los grandes compositores, artistas, músicos, inventores, filósofos, teóricos, teólogos, científicos y dedicados educadores del mundo han sido predominantemente melancólicos. La capacidad analítica necesaria para proyectar edificios, concebir proyectos requiere el temperamento de un melancólico. Pero también pueden ser artesanos de primera: carpinteros, albañiles, plomeros, horticultores, científicos, abogados, escritores, mecánicos, ingenieros. Pueden ser miembros de toda profesión que proporciona un servicio con sentido humanitario. DEBILIDADES DEL MELANCÓLICO Negativo, pesimista y crítico. Las admirables cualidades del perfeccionismo y la escrupulosidad conllevan con frecuencia la seria desventaja del negativismo, el pesimismo y de un espíritu de crítica. Normalmente, la primera reacción de un melancólico ante cualquier cosa va a ser negativa o pesimista. Éste sólo rasgo limita la actuación vocacional del melancólico más que ningún otro. Apenas se le presenta una nueva idea o un proyecto nuevo su habilidad analítica se enciende y comienza a imaginar toda clase de problemas y dificultades que en su opinión podrían surgir al poner el proyecto en práctica. Para la industria esto es una ventaja, porque mediante este rasgo el melancólico puede anticipar los problemas y prepararse para ellos. Pero para él mismo es una desventaja porque le impide largarse por su cuenta y sacar ventaja de su creatividad. Es raro que una persona predominantemente melancólica inicie un nuevo negocio o proyecto por su cuenta; en cambio es fácil que sea utilizado por personas menos dotadas pero de temperamento más emprendedor. El melancólico es capaz de experimentar el "arrepentimiento del comprador" antes de comprar la mercancía, y no como los otros que la experimentan tiempo después. Los melancólicos deben luchar constantemente contra su espíritu de crítica que proyectan hacia los que lo rodean como hacia sí mismo, razón por la cual suele sentirse sumamente disconforme consigo mismo. Egocéntrico, susceptible, y quisquilloso. El melancólico es más egocéntrico que cualquier otro temperamento, pues todo lo interpreta en relación consigo mismo. Si, por ejemplo, se anuncia en su trabajo alguna nueva disposición, inmediatamente reacciona alarmado pensando que es a él al que quieren agarrar. Tiende además a compararse con los otros en apariencia exterior, en talento, en intelecto, sintiéndose invariablemente deficiente porque jamás se le ocurre que se compara con los mejores rasgos del otro y hace a un lado sus puntos débiles. Este rasgo de egocentrismo, juntamente con su carácter sensible, hace que el melancólico sea muy susceptible y quisquilloso por momentos. Se puede ofender a un melancólico con solo mirarlo. Vengativo y propenso a sentirse perseguido. El talentoso cerebro del melancólico puede ser terreno fértil para conceptos creativos y positivos, o la fuente de pensamientos perjudiciales. Aun cuando no es tan expresivo como el sanguíneo o el colérico en su enojo, es perfectamente capaz de alentar un rencor de ebullición lenta y de larga duración que se manifiesta en pensamientos vengativos y en meditaciones de auto persecución. Si se alienta esto por un tiempo suficiente el resultado puede ser el que se transforme en un maniático depresivo o por lo menos que explote de ira, de un modo que resulta enteramente distinto de su naturaleza normalmente suave. Las líneas negativas de pensamiento hacen que el melancólico tome decisiones poco realistas. El noventa y cinco por ciento de las veces su línea de pensamiento vengativa y opresiva saca el problema fuera de toda perspectiva. Temperamental, depresivo, antisocial. Una de las características más prominentes del melancólico se refiere a los vaivenes de ánimo. En algunas ocasiones se siente transportado a tales alturas que obra como si fuese un sanguíneo y en otras, se siente tan deprimido que quisiera deslizarse por debajo de las puertas. A medida que aumenta en años aumentan los momentos de insatisfacción, amargura y depresión, a menos que halla a prendido a autocontrolarse. Legalista y rígido. Ningún temperamento es tan susceptible a ser rígido, implacable e intransigente, hasta el punto de ser totalmente irrazonable, como el melancólico. Es el mártir natural de su causa. Es incapaz de falsear la información en los formularios de impuestos o cualquier otro. Es intolerante e impaciente con los que no ven las cosas como las ve él; en consecuencia le resulta difícil formar parte de un equipo y con frecuencia se desenvuelve sólo en el mundo comercial. Impráctico y teórico. El melancólico es un idealista por lo que a veces tiende a ser impráctico y muy teórico por lo que le convendría someter siempre sus proyectos a la prueba de la viabilidad y le conviene asociarse con personas de otro temperamento que se complementen.
lunes, 7 de febrero de 2011
Me
Nací hace mas de 21 años en San Francisco, una ciudad ubicada a 20 km. de donde vivo. Como soy el mayor de la familia, fui el primero que mi madre, siendo primeriza, había engendrado.
Mis primeros años los pase en el campo, donde se trabaja el tambo, se ordeñan las vacas y se cultivan los cereales. Mi papá aparte de eso también cazaba iguanas cuando no teníamos que comer, ya que el campo no nos proveía muchas opciones, ademas de mudarnos muy seguido por toda zona rural.
Allí, junto conmigo, también nacieron y se criaron dos de mis hermanos. Uno haciendo travesuras y el otro... ¿llorando y chupándose el dedo? ya... era solo un bebe.
En cuanto a mi, inconscientemente me metía en problemas, haber... *recordando* me electrocute con un boyero (un alambre largo y con electricidad que sirve para dividir los campos con el ganado), me pateo un ternero y le golpee a mi hermano con el pico de la pava por que me ponían harto sus travesuras, aun tiene la marca de lo que le deje lo de la pava en su nariz.
Pero lo inesperado tenia que pasar, tenia 4 o 5 años y mi papá lo tuvieron que internar-operar del corazón. Esto termino con la familia sin ahorros, endeudados con mucha gente y con mi papa con una cicatriz que iba desde su cuello hasta el ombligo, y por ende, no se podía trabajar mas en el campo y no hubo elección de mudarse a la zona urbana. Destino: Devoto.
Como gran parte del año había pasado con el tema de la mudanza a Devoto, terminamos viviendo en una casa con fachada antigua y muchas telarañas, techos altos (muy altos, seis o siete metros del piso al techo), patio considerable (incluso mi mamá había hecho una quinta con verduras) y como se ubicaba en la esquina, en la otra contraria se encontraba la punta de una laguna que de tamaño no media mas de 100 metros cuadrados, tenia patos, gansos, tortugas, etc. Años mas adelante mis amigos vecinos junto con mis hermanos salían a pescar anguilas y truchas.
Al mudarnos al pueblo mi mama estaba nuevamente embarazada y al vivir en el pueblo, dio a luz a mi hermana (la ultima).
1995 fue un año bastante cargado, la operación de corazón de mi padre, la mudanza a la zona urbana y el nacimiento de mi hermana. Incluso empece jardín ese año, pero no me fue bastante bien, había pasado a primaria, pero no me llevaba bien con la mayoría de mis compañero de sala.
Ya en primer grado, la situación no cambio y termine llevándome todas las materias a febrero. Por suerte, y gracias a mi madre que me apoyaba y me corregía, termine con matemáticas excelente (o sea un10) y con las demás un satisfactorio (con esto aprobaba a segundo)
El caso de Lengua es la materia que podríamos llamar: la materia que me costo en toda mi vida, mi dolor de cabeza (de ahí podrían entender que me cuesta hacer fics y a la vez tendría mis razones de estar en foros, ademas de ser un fan). En primero apenas sabia componer silabas.
1997, segundo grado, me termine cambiándome de primaria por el tema de la convivencia con mis compañeros (me terminaron tratando mal toda la primaria y los primeros años de secundaria). aunque ya se empezaban a efectuar mejoras importantes: el manejo de la multiplicación en matemáticas, y para no creer, mejoras en lengua, pero en escrito (oralmente me cuesta expresarme, por eso soy callado) de solo hacer silabas hasta hacer textos y mejorar el trazo de la letra.
1998, tercer grado, antes que el ciclo lectivo empiece, leía en el patio de mi casa un atlas (un libro que ilustraba mapas de todo) y comprendía el libro, en la escuela eso ya lo veían un "gran cambio", pero había visto y entendido algo que seguro vería en quinto, y no en tercero, por eso me veían (y creo que aun me ven) como un chico inteligente.
1999: cuarto grado, me cambie nuevamente a la primaria que había ido en primero. Ya nos daban con ciencias, que al parecer veía y comprendía perfectamente, en quinto solo me había llevado lengua (luego aprobado con satisfactorio) y con sexto terminaba la primaria, aunque un poco frustrado, ya que no pude ir al viaje de egresados, todo por que cambiaron de dirección del viaje y agregaron mas lo que salia haciéndolo mas caro.
Empezaba la secundaria en 2002, con uniforme y 10 materias, aunque no tuve muchos problemas, solo me había llevado una materia (Educación Tecnológica) que termine aprobando en diciembre.
En segundo año ya empezaba con un plus, me llamaban para trabajar desde afuera, lo único era solo tener que levantarme 6 de la mañana.
Ya tercer año, todo lo mismo, solo terminaba perdiendo amigas y amigos, una me paso por celos y esa no me la terminare perdonando en toda mi vida, y me dislocaron la rodilla en plena hora libre.
Cuarto año, acá fue donde todo lo difícil empieza, las materias en vez de 10, eran 17 o 18, tenia doble turno, mas con el trabajo, estresaba, jugaba ajedrez para intentar sacarme el estrés(que la mayoría de la gente que conocía no le gustaba, he ignoraban por completo lo que el ajedrez hacia y brindaba), incluso fui a un torneo, pero mi madre me saco de ahí aun sin saber los motivos, más iba al cyber para ver anime (desde chico había tenido el cablevision en casa y veía cartoon network, en teoría, ya estaba viciado con el animé)
Justo al cumplir 16, me agarro neumonía por una infección en el pulmón y termine internado, me pusieron el suero sobre la mano ya que tengo venas finas y no se ven, pase internado 12 días y perdí jornadas completas de clase, lo que me hizo llevar aproximadamente como unas 10 u 11 materias y quede con un año libre (2006) al llevarme tres (solo pasas con lo máximo dos).
Hice quinto en 2007 y termine la secundaria en 2008 llevándome 13 materias en total, rindiendo hasta ahora las materias en el transcurso del tiempo.
Hoy en dia, solo me quedan tres, y próximamente estaría por rendir una de esas.
jueves, 3 de febrero de 2011
La realidad...
"Incluso la realidad es una ilusión..."
Albert Einstein
"...y es la ilusión que justo estas pisando."
Marco Antonio Cabrera
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